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Para aguantar toda la Magdalena de fiesta: esto es lo que estás haciendo mal

¿Remedios caseros que no acaban de funcionar? ¡Echa un ojo a este honesto clickbait a ver si aguantas mejor la semana de fiestas!

 

Así tol día, ¿cómo no te vas a quedar seco después de bajarte bota y media de vino al día? - Chus Marchador

Adrián del Barrio
26/03/2019

Aguantar nueve días de fiesta es agotador. Con este ritmo callejero, característico y bien sabido, se hace duro compaginar salir, comer, beber y dormir. Mucho deberían apreciar estas vacaciones quien todavía estudia, que entre esfuerzo y esfuerzo solo ha de esperar a la Semana Santa para recargarse de nuevo.

De hecho, hola, alumnas y alumnos que la semana antes de Magdalena estaban mentalizándose para echar sus horas a la biblioteca y salir con moderación. La misma peña que ahora mismo está en estado de resaca permanente, que o está esperando para ir a la siguiente colla o está en estado catatónico en su sofá, muerta y esperando resurreción.

Por eso, poder aguantar permanente una buena cantidad de alcohol en el cuerpo, los dolores de cabeza por el estruendo o los dolores musculares que te vienen tras horas de colas y vueltas, es un milagro de dimensiones bíblicas; nadie se acuerda de compaginar distintos remedios. Pero mira, estás de suerte.

PARA LA RESACA

La resaca es deshidratación. Vamos a tirar primero los clichés: aunque Lemmy Kilmister decía que “la resaca es para los que dejan de beber”, mejor no posponer la hidratación que necesitas, y menos si al día siguiente vas a estar con el litro en la mano otra vez.

Mejor esta Magdalena combina los cubatas con tragos de agua entre copazo y copazo; no recurras  al café porque deshidrata más. Ni mezclar con energéticas ni los carajillos son la mejor opción, hay otras opciones de mantener el sueño a raya.

Lo más adecuado es que bebas zumos antes, durante y después el consumo de alcohol. Mejor si son frutas con vitamina C (limón, naranja, kiwi, etc.), o tés con jengibre. Piensa que son muchos días de juerga, muchas horas, mucha gente a la que ver. Si el ciego lo vas a coger igual, al menos que te siente bien.

PARA EL DOLOR DE CABEZA

 “Noches de desenfreno, mañanas de ibuprofeno”. Para algo puntual, puede servir. Pero si vas a pegarle al espidifén a diario, tu estómago lo va a pasar realmente mal, y combinado con alcohol a tu hígado no le va a hacer ninguna gracia. Sí, paños con lavanda. Eso dicen. A ver cuándo te los preparas en Magdalena.

Para empezar, duerme. Dormir es lo que necesita tu cerebro después de mucha intensidad en su trabajo, o mucho tiempo recibiendo impulsos bruscos. Ah, y mantente a una distancia prudencial del humo, cuando haya pirotecnia o cerca de brasas y cocinas al aire libre; te ahorrarás parte del dolor previniendo esto. Y, de nuevo, hidrátate con agua, zumo o té.

PARA AGUANTAR LA FIESTA (sin taquicardias)

Dos obviedades, para empezar: una, dormir tus buenas, mágicas y reparadoras 7-8 horas a diario. Haciendo cálculos, oye, acostarse a las 6 am y levantarse a las 13h para ir a la mascletà tampoco suena tan mal. Y dos, si puedes combinar tus planes con una siesta de 45 minutos, tienes la fiesta solventada.

Si aun con esto te quedas sopa al acabar de cenar, de nuevo el té puede ayudarte si prefieres protegerte de la resaca y no tomar café, pero la tentación del carajillo está latente. Si piensas mezclar con energéticas, acuérdate de que a tu hígado le pegas doble, y que tu cuerpo tira de quemar azúcar cuando quiere energía. Dale frutas como manzanas y plátano, además de frutos secos, que le vendrá mejor que un Monster de medio litro.

PARA LOS PATEOS

Lo primero, las prendas que aprietan afectan a tu movilidad, y por tanto, a tu musculatura. Vaqueros muy prietos, corsés o los propios vestidos regionales, tacones muy altos, chaquetas petás… Si no te puedes mover bien, tu cuerpo se resiente.

Puede que con un outfit más cómodo, o simplemente más ancho, te sea más fácil conservar el tipo. La mítica blusa magdalenera, por sus características, es muy personalizable, y  todo Dios sale de fiesta con zapatillas deportivas. Porque unos taconazos (¿quién se pone tacones en Magdalena?) igual te revientan, o unos zapatos de charol, aunque en uno y otro caso se recomienda que tenga el talón ligeramente elevado.

Cuando llegues a casa, remedio de abuela y ambulatorio: las piernas en alto, que la sangre circula mejor, y si notas mucha presión, masajéate con aceite o crema corporal durante un rato. Y, de nuevo, deja que tu cuerpo descanse sus horas.

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