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Magdalena 2019

Las orquestas de verbena, dinero "regular y legal" para un sector musical dependiente

CastellONfire contacta con el vocalista de una de ellas, que tocará por segunda vez estas fiestas el sábado 30 de marzo

 

Aquí una pareja de millenials bailando pegados, que es bailar - Rufino Vivas

Adrián del Barrio
28/03/2019

La profesión musical lleva aguantando con la señal de conecta el cargador desde el principio de este siglo (y finales del pasado). Para que una banda o un solista tenga su cuenta bancaria en positivo, el rendimiento que saque de su expresión artística ha de ser superior a toda la inversión previa, y eso no se cumple prácticamente hasta que te reconocen por la calle.

Entonces, si la mayoría de músicos no son famosos o no tienen herramientas promocionales que les reporten indirectamente un sueldo, ¿de qué vive esta gente? Porque de su música, sus propias y genuinas creaciones, desde luego que no. Igual que existe el cliché con actrices o actores, que por estereotipo han tenido que compaginar su vocación con la hostelería, para el sector musical esto no va a ser menos.

Sin embargo, hay una serie de vías de escape, de réditos y licencias que acaban transformándose en sustento económico, sin dejar de lado los escenarios: tocar las canciones de otros a los que ya reconocen por la calle. Este es el leit motiv de las bandas tributo, acaparadoras del tardeo castellonense, y de las míticas y omnipresentes orquestas de verbena.

“Hay una tremenda falta de regularización en el sector, pero al menos las orquestas son una de las pocas opciones para generar dinero de forma regular y legal”, asegura con preocupación el vocalista de una de estas, que prefiere mantener el anonimato.  “Como han de relacionarse con las entidades públicas, al menos las verbenas se mantienen en A”, concluye.

Born & rised en Castelló, él es músico de directo entre otras cosas, y deambula por los escenarios de quien precise sus servicios para ganarse el pan. “Aunque yo tengo mi grupo, con nuestro propio repertorio”, donde asegura que expresa su música original.

“También hacemos algún homenaje en nuestros conciertos”, continúa, pero esto dista mucho de su faceta al frente de la orquesta, donde ha de defender un repertorio de cuatro horas de canciones que no son suyas. “La que más disfruto es ‘Bienvenidos’, de Miguel Ríos”, confiesa a CastellONfire.

Con un tono sobrio, habla de cómo se prepara  para un concierto de estos. “Hay dos partes: el estudio y ensayo del repertorio, con sus adaptaciones, filtros y cambios”, pues en esta orquesta no se limitan a calcar las canciones, “y el trabajo mental, más relativo al aguante, la presencia escénica y el conocimiento del público al que te enfrentas”, normalmente disperso y alcoholizado.

Tanto tute, cada día en un escenario y sobre todo actuando tantas horas, es un machaque físico que requiere de cuidado posterior. “Ferran Aparisi es el fisioterapeuta musical más profesional que conozco, y al que acudo regularmente para mantenerme al nivel”, recomienda el vocalista.

Cuando te pases esta Magdalena por las Aulas, María Agustina o cualquier gaiata que monte una carpa con música en directo, verás entonces a estos músicos, que están ambientando la fiesta, mientras buscan impulsar una carrera al margen de la orquesta. O no, igual esta es la pasión que quieren desarrollar en el escenario como intérpretes.

Este artículo se ha completado con imágenes de archivo que no se corresponden con los testimonios aportados en el texto.